Metro en lucha: por los derechos esenciales de la clase trabajadora

Óscar Hidalgo Carnicero, trabajador de Metro de Madrid y militante de Izquierda Anticapitalista

Creo que es necesario mencionar brevemente la nueva Reforma Laboral que aprobó el Gobierno de Rajoy. Mientras en 2010, la empresa incumplió nuestro Convenio y todavía teníamos alguna baza legal a la que agarrarnos, desde 2012 la Reforma Laboral da prácticamente libertad de acción a los empresarios o gestores de empresas privadas y públicas para saltarse los convenios cuando les venga en gana. Están consiguiendo lo que llevaban muchos años esperando: cargarse la Negociación Colectiva, el derecho de las y los trabajadores a dotarse de derechos colectivos que amparen a todas y todos, mediante la reivindicación y la organización.

La lucha en la que estamos es la misma que empezó en 2010, cuando la empresa se saltó nuestro convenio colectivo recién firmado, para aplicarnos por decreto un robo del 5% de nuestras nóminas. En aquél momento, dimos una respuesta digna, contundente y ejemplar en la unidad, pero a pesar de ello a muchos se nos quedó un sabor agridulce por los resultados conseguidos (finalmente la bajada salarial se quedó en el 1%). Después, durante 2011 y 2012, han seguido incumpliendo el mismo convenio, dejando a deber unos 16,5 millones de euros a las y los trabajadores. Más robos contra los que sacamos adelante este servicio público. Ellos admiten esa deuda (por lo menos en las reuniones) pero alegan que “no hay dinero para pagarla”. Durante los últimos meses hemos tenido una movilización sostenida en el tiempo, con sus altibajos, siendo el momento cumbre las pasadas navidades y los días fuertes las huelgas del 4 y 5 de enero de este año.

El 31 de diciembre de 2012 vence nuestro convenio y a partir de ahí es cuando poco a poco la empresa, al dictado del gobierno ultraliberal de la Comunidad de Madrid, enseña sus cartas y con ellas sus intenciones (en algunos casos nos enteramos antes por la prensa que en las mesa de negociación). Cuando hicimos el gesto de desconvocar la huelga los días 18 y 23 de enero, a petición de la empresa, todavía creíamos que tenían alguna voluntad de arreglar lo estropeado, pero NO. A nuestro gesto, han respondido con diez reuniones donde no se ha avanzado nada. La empresa ha puesto su plataforma encima de la mesa y de ahí no se mueve. Insiste en que “no hay dinero” para pagar lo que nos debe y que nos vayamos olvidando de ello. También han respondido reclamando judicialmente a los sindicatos la cantidad de 4,5 millones de euros apróximadamente, ya que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha ratificado la sentencia que dice que la huelga de 2010 fue “ilegal” por no cumplir los servicios mínimos impuestos y abusivos (los cuales venimos denunciando desde hace años, meses después nos dan la razón, pero no crea jurisprudencia, así, huelga tras huelga el Consorcio de Transportes nos sigue coartando nuestro derecho a ejercerla). Sin embargo, robar millones de euros a las y los trabajadores incumpliendo una ley como el convenio parece que no es “ilegal” para sus señorías. Así han contestado a nuestra buena voluntad de desconvocatoria.

Lo que han puesto encima de la mesa, más que una plataforma de convenio es un plan de reconversión salvaje de la empresa. Quieren otro Metro, con peores condiciones laborales y peor servicio público. A grandes rasgos, dicen que tienen un déficit de 30 millones de euros y quieren recuperarlo a costa de robarnos de nuevo un 10% del salario, que aumentemos nuestra jornada laboral en unas 50 horas al año, que nos quiten entre otras conquistas sociales los autobuses de personal, los pases a familiares (mientras que los miembros de las fuerzas de seguridad viajan gratis aunque no estén de servicio), etc. No dicen que la CAM se quedó con la parte del accionariado del Ayto de Madrid, pero no se hacen cargo de los 140 millones de Euros que este aportaba. Y todo esto con el chantaje de que hay en juego 720 puestos de trabajo si no aceptamos estas condiciones. El cinismo de esta gente no tiene límite. Intentan imponer estas medidas cuando el gobierno de la Comunidad de Madrid ha puesto unos 250 cargos a dedo en la empresa, con sueldos que en algunos casos rondan los 80.000 Euros; cuando la mala gestión de estos últimos años es la culpable de esta situación, por ejemplo: estamos pagando el alquiler de 40 trenes que están parados en las cocheras. Se han gastado en los últimos meses 440.000 euros en la consultora Mckinsey and Company S.L. para la actualización del plan estratégico, 700.000 euros en un “estudio de viabilidad” del que no hay resultados conocidos, 340.000 euros en dos asesores externos para negociar el convenio (Arinsa) y por el Canal Metro de Madrid (canal que da una información sesgada y manipulada de los trabajadores y trabajadoras de metro) estamos pagando anualmente 790.000 euros mas 296.000 de mantenimiento. Esto es despilfarro. También están las abusivas subidas de las tarifas, que solo en febrero de 2013 han sido del 3%, y en 2012 fueron del 11% en mayo y 2% en septiembre. Ligado a esto, han bajado la subvención que el Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid da a Metro por billete vendido, que ha pasado de 1,70 a 1,22 euros. Sin embargo, Metro Ligero, cuya gestión es privada, y la línea de Arganda, semiprivada, reciben una subvención por billete en torno a 6 euros. Aquí se ve para qué se utilizan los impuestos de las y los madrileños. El expolio de dinero público es esencial para el proceso de desmantelamiento y privatización de los servicios públicos.

Acompañadas a estas subidas de tarifas, viene la reducción en la circulación de trenes que en algunas bandas horarias (por la noche) llega hasta un 50%, y el cierre de 21 vestíbulos, de los cuales algunos estaban recién reformados. Las y los viajeros pagan más por un peor servicio. Esta es la estrategia para desprestigiar la empresa pública de cara a una futura privatización.

Dicho todo esto, estamos ante un punto de inflexión, siguiendo el mismo camino que la sanidad, la educación, etc. La CAM está aplicando la misma estrategia en Metro: descapitalizar, desprestigiar y desmantelar. Siguiendo su ideario político, quieren que nuestros derechos (que no privilegios) laborales se reduzcan a la mínima expresión, que nuestros sueldos “se amolden a la realidad” (como ellos dicen), y que Metro sea otra empresa con la el que PP pueda hacer negocio privado, con familiares y amigos, vendiendo sus terrenos, privatizando, etc.

Los trabajadores estamos obligados a dar una respuesta proporcional al ataque que estamos recibiendo. Estos últimos días hemos vuelto a los paros parciales aprovechando la visita del COI. Nos llaman insolidarios y dicen que damos “mala imagen”, que las Olimpiadas crearían “80.000 puestos de trabajo”. Lo que tienen que hacer es preocuparse de su propia imagen y mantener los puestos de trabajo ahora, y no amenazar con despedir concretamente en Metro a 720 trabajadores y trabajadoras, con empleo estable y condiciones más o menos dignas aún. Pero no solo las y los trabajadores de Metro debemos luchar para evitar que sigan con su plan. Es fundamental que las y los viajeros (trabajadores y trabajadoras en su inmensa mayoría), deben reivindicar un transporte público y de calidad, con precios asequibles.

Nuestra propuesta es que las y los estudiantes y personas en paro puedan usar la tarjeta azul, que cuesta en torno a los 6 euros mensuales. Así, subir de nuevo el número de viajeros, que en los últimos años ha descendido en torno a un 12%. Habría que profundizar en cuales han sido las causas de esa bajada: por supuesto el aumento del paro, pero también la subida de tarifas y la política de este Gobierno de impulsar el transporte privado en detrimento del público. Nuestra próxima asamblea es el día 4 de abril. Será importante debatir entre todas y todos cuales deben ser los pasos a seguir. Aparte de los paros, que siguen siendo necesarios, debemos concretar otras formas de presión hacia la empresa. Tenemos que seguir concienciándonos todos los compañeros y compañeras de la gravedad de la situación. Estamos en un punto de inflexión y tenemos que lograr que la empresa retire su propuesta, empezar a negociar desde una perspectiva de mantener todos los puestos de trabajo y las condiciones que tenemos actualmente y seguir reivindicando mas (por ejemplo que los y las parciales pasen a jornada completa), luchar por seguir dando un buen servicio a los viajeros y viajeras, conseguir que vuelvan a circular más trenes y que las y los estudiantes y personas desempleadas paguen menos. Seguir denunciando la cantidad de cargos puestos a dedo, en algunos casos familiares y amigos de dirigentes del PP. Y ampliar nuestras propuestas para que la empresa ahorre dinero, pero por supuesto no a costa de nuestros derechos.

Es fundamental que unamos nuestra lucha a otros sectores. A parte de la unidad de acción que mantenemos con la EMT tenemos que dirigirnos al resto del transporte. Hay muchos frentes abiertos: educación, sanidad, Correos, trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento de Madrid, etc. Nuestro problema es el mismo que tienen ellas y ellos y la respuesta debe ser conjunta. Debemos presionar para que los sindicatos que tienen presencia en todas estas ramas nos convoquen a una misma lucha. También tenemos que lograr abrir el abanico y demandar la solidaridad de los demás movimientos sociales de Madrid, Asociaciones de Vecinos, partidos políticos, Plataformas por lo Público, otros sindicatos, colectivos, etc. Nuestra lucha no se debe dar solo desde una reivindicación laboral, hay que sacarla a la calle para entre todos luchar por un transporte público y de calidad.

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