Álvaro Tejero, luchador incansable

Amigos, amigas, camaradas de Izquierda Anticapitalista

Hoy es un día muy triste para todxs, de madrugada nuestro camarada, compañero y amigo Álvaro, luchador incansable, librero, teatrero, poeta…. nos ha dejo a raíz de un accidente de trafico, volviendo a Leganés de un ensayo de la compañía de teatro que dirigía, un coche atropelló su moto, salió despedido y una farola hizo el resto. Poco importan ahora las causas, la consecuencia es irreparable, igual que la pérdida.

Sus compañeros y amigos siempre le recordaremos como un luchador incansable, un optimista empedernido que se ilusionaba en cada nuevo proyecto que encaraba, con una sensibilidad especial y una cercanía que siempre demostraba con una sonrisa interminable. Los que tuvimos el placer y el orgullo de conocerle y compartir con el un cachito de nuestras vidas, se nos ha escapado entre las manos

Álvaro era una persona que amaba la vida y soñaba con un mundo mejor. El mejor homenaje que podemos rendirle es continuar esas batallas que compartíamos: comernos la vida y el mundo a dentelladas, repartir caricias, devolver pedradas, defender la alegría, cuidarnos, amarnos, poner nuestras utopías en acción y disfrutar de cada instante.

Sus amigos/as, sus compañeras/os le recordaremos siempre y nos acompañara en cada cosa que amaba, en cada cosa que amábamos, para él, para nosotras/os

Hoy mas que nunca HAY QUE COMERSE EL MUNDO A DENTELLADAS

Poema de su amigo Alberto Garcia de Teresa

Hay que comerse el mundo a dentelladas.

Hay que sacar los dientes, pulirlos, clavarlos con ahínco y rabia.

Hay que comerse la vida a dentelladas;

con mordiscos secos, intensos, de puro y reluciente hueso. Con bocados de corazón hambriento.

Hay que defender el mundo a dentelladas.

Hay que danzar entre rechinar de espadas; de espadas a pecho descubierto. Hay que vivir en permanente guardia, defendiendo la vida cuerpo a cuerpo, defendiendo la vida cara a cara.

Hay que descubrir la vida a dentelladas.

Hay que desenterrar estrellas de la arena, hay que dibujar trazos de arco iris con los dedos machacados por la rutina, el trabajo y el tedio. Hay que apartar niebla de las cabezas con gritos de silencio y de conciencia.

Hay que sumergirse en el mundo a dentelladas.

Hay que escurrirse de las sombras sonoramente, con estruendo de ideas y palabras. Hay que escurrirse sonoramente con redobles de actos y pasiones, con puños de carcajadas.

Hay que atacar la vida a dentelladas;

caminar en la penumbra precaria, caminar frente al poder y las pirañas. No ceder terreno nunca al terror y la ignorancia. Levantar la vista ácida hacia el mañana.

Hay que acariciar la vida a dentelladas;

arrebatarles el tiempo robado cada jornada, esparcir abrazos entre timbres y pagas, regalar ternura y devolver pedradas.

Hay que comerse el mundo a dentelladas.

Hay que comerse el mundo a dentelladas.

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