Ante la propuesta de CCOO y UGT de firmar un “pacto global” con Gobierno, Patronal y Partidos

ASÍ, SEGURO QUE NO. FRENTE AL PACTO CON LAS ÉLITES QUE PROPONEN CCOO Y UGT, FRAGUAR UN GRAN ACUERDO DE LA IZQUIERDA SINDICAL, SOCIAL Y POLÍTICA

Declaración de Izquierda Anticapitalista

Desde la Huelga General del 29-S  hemos asistido a grandes movilizaciones contra las políticas neoliberales en Francia, Grecia, Portugal y en menor escala en Irlanda y Reino Unido. A pesar de no haber logrado frenar las agresiones, han demostrado el rechazo social a estas políticas, así como la voluntad de amplios sectores de las clases trabajadoras y de jóvenes de movilizarse contra ellas. En estas protestas, fundamentalmente en Francia donde han sido prolongadas en el tiempo, se han acumulado las fuerzas necesarias para resistir  los ataques de unos enemigos que no van a cejar en su empeño hasta quedarse con todo. También han puesto en pie marcos de unidad de acción de todos los sindicatos y han incorporado a otros sectores (parados, estudiantes). Este combate es de largo aliento y no valen movilizaciones de un solo día, sino planes de movilización sostenidos en el tiempo que incluyan Huelgas Generales, paros sectoriales, manifestaciones, etc.

Esta es la tarea fundamental que tiene por delante  toda la izquierda social, sindical y política aquí. Y por eso es aún más incomprensible la actitud de los sindicatos mayoritarios en su búsqueda desesperada de un “pacto global” con el Gobierno la patronal e, incluso, con el PP. Las direcciones sindicales  de CCOO y UGT  han retomado de forma lamentable  una negociación que no va a conducir a ninguna conquista por parte de los trabajadores, más aún utilizando argumentos inaceptables y desmovilizadores como los de “dar tranquilidad a los mercados”, como ha manifestado el portavoz de CCOO Fernando Lezcano y el propio Toxo. El anuncio que hicieron en diciembre de una nueva Huelga a finales de enero o la prevista movilización estatal para el 22 de este mes han quedado olvidados en esta estrategia suicida emprendida por las direcciones sindicales, que esperamos tenga expresiones de rechazo firme entre las bases sindicales. En este sentido, el resultado de la votación en el Consejo Confederal de CCOO es muy decepcionante, no solo por el alto número de apoyos a la propuesta pactista de Toxo (158 a favor, 15 abstenciones y 2 votos en contra), sino porque el sector crítico ni siquiera votó contra la misma, salvo dos honrosas excepciones.

La patronal y el gobierno sí tienen una estrategia clara frente a esta desorientación dramática de los sindicatos.  ZP anunció hace unos días delante, una vez más, de toda la élite empresarial que habrá reformas en cualquier caso, consensuadas o no. CCOO y UGT están perdiendo un tiempo precioso y  están desorientando a los y las trabajadoras, que en condiciones durísimas sacaron adelante la Huelga General del 29-S cuyos réditos ahora están siendo tirados por la borda. La crisis ha venido para quedarse y sólo de movilizaciones masivas saldrán los cambios posibles en las correlaciones de fuerza que puedan dar una salida de izquierdas a la crisis. De la mesa de negociación sólo van a salir derrotas. ¿A quién se dirigen las direcciones sindicales con estas declaraciones? Ni a sus propios militantes, delegados y afiliados, ni mucho menos a los sectores más golpeados por la crisis. Las bases sindicales deben presionar a la dirección de CCOO para salir de la mesa de negociación de inmediato y pedirle que cite a todos los sindicatos alternativos y movimientos sociales para preparar otra huelga general cuanto antes y un plan sostenido de movilizaciones.

De esta forma, desde Izquierda Anticapitalista creemos que es necesario levantar un gran acuerdo, pero con los y las de abajo y sus organizaciones sociales, sindicales y políticas, para defender un programa mínimo contra la dictadura de los mercados y por nuestro derecho a vivir dignamente  dentro de un plan de lucha, al que se puedan adherir entidades y personas, y que diseñe un calendario de actividades de todo tipo, que incluyan manifestaciones para presionar por otra Huelga General.

En este contexto, el papel de los sindicatos alternativos, de los movimientos sociales y de las plataformas locales que se crearon al calor de la convocatoria del 29-S va a ser fundamental, así como mantener una orientación unitaria hacia las bases de CCOO y UGT que rechacen la orientación suicida de sus direcciones.

Seguimos insistiendo: No hay nada que negociar. Es la hora de luchar.

14 de enero de 2010.

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